miércoles, 28 de septiembre de 2011

RE: ROBERT KIYOSAKI Y LA DISTRIBUCIÓN EN REDES, POR AQUILES JULIÁN, ENVÍA EL AUTOR DESDE REP. DOMINICANA

Publicado

Date: Wed, 28 Sep 2011 14:03:56 -0400
Subject: ROBERT KIYOSAKI Y LA DISTRIBUCIÓN EN REDES, POR AQUILES JULIÁN, ENVÍA EL AUTOR DESDE REP. DOMINICANA
From: biblioteca.digital.aj2@gmail.com
To: reddelectores@gmail.com

El negocio del siglo 21: la opinión de Robert Kiyosaki

 

 

Por Aquiles Julián

 

                                               "Las personas algunas veces me preguntan: "¿Por qué usted

                                                               recomienda la distribución en red a las personas como una vía por

                                                               la que ellas pueden construir su riqueza, cuando usted no se hizo

                                                               rico de esa manera?"

                                                               Esto se debe a que, al no ganar mi fortuna a través del mercadeo

                                                               en red, puedo ser un poco más objetivo acerca de esa industria. Yo

                                                               aprecio este negocio como un observador externo, y sólo después 

                                                               de que yo hube construido mi propia riqueza y establecido mi

                                                               propia libertad financiera.

                                                               Por lo mismo, si yo tuviera que hacerlo todo de nuevo hoy y

                                                               recomenzar desde el inicio, en vez de construir mi fortuna en un

                                                               negocio al viejo estilo, lo comenzaría por vía de construir un negocio

                                                               de distribución en red".

                                                                                                                    Robert Kiyosaki

                                                                                              The Business of the 21th Century, Pág. 35

 

Para los que hemos leído y releído, es mi caso, a Robert Kiyosaki, el educador y especialista en finanzas personales, durante años, su último libro: "The Business of the 21th Century" (El negocio del siglo 21), es, simultáneamente, un reencuentro con muchos de sus conceptos tanto esenciales como ancilares, como con una nueva revisión por su parte de un modelo de negocio cuyo crecimiento exponencial y su éxito en medio de los turbulentos tiempos en que vivimos, son ambos extraordinarios.

 

Ya previamente Kiyosaki dedicó un brillante libro a la industria de la distribución en redes: "Escuela de Negocios", en que dejó clara su opinión sobre lo que el modelo de mercadeo en redes significaba para él: la mejor, la más útil y la más eficiente vía que cualquier persona puede tener para aprender y desarrollar las habilidades claves de negocio, independientemente de que se proponga desarrollar esta opción como su actividad económica principal, como una actividad de ingresos complementaria o como una actividad transitoria y previa a lo que sería para esa persona su meta principal de realización financiera.

 

 

NUESTRO CEREBRO ES HOY UN ACTIVO

 

Como bien ha descrito Kiyosaki en distintos libros, tema al que vuelve con persistencia una y otra vez, buscando por vía de la repetición, una de las herramientas fundamentales de la educación efectiva, que la información penetre, se asiente y cobre sentido en el intelecto del receptor, vivimos la transición de la sociedad industrial o capitalista  a una nueva era o sociedad: la era o sociedad de la información, también llamada sociedad postcapitalista,  y en esta era o sociedad el mayor activo es el conocimiento y nuestro mayor recurso es nuestro cerebro.

 

Este hecho abre una fabulosa oportunidad al 95% de la humanidad, al cual el modelo de la sociedad industrial asignaba un papel que les condenaba a perder de antemano: trabajar y producir para consumir, sea como empleados o como autoempleados (dueños de pequeños negocios, profesionales independientes, consultores, técnicos, etc.).

 

En tanto la información fluye en forma inagotable (enmarañada, aceptemos, con mucha seudoinformación, con desinformación, con bulos y disparates que no resisten el mínimo análisis) y su acceso es cada vez más fácil, y en tanto todos tenemos cerebro e inteligencia normales (salvo penosos casos de deficientes mentales), y podemos entrenar nuestros cerebros para ser más competentes y aptos y pulir nuestras destrezas de aprendizaje y discernimiento, somos beneficiarios de un entorno de crecimiento y prosperidad inédito para generaciones anteriores.

 

A esas,  los modelos sociales (la sociedad esclavista, basada en la propiedad de etnias sometidas, tierras y poder; la sociedad agraria, basada en la propiedad de la tierra y los siervos de la gleba; la sociedad industrial, basada en la propiedad del capital y la esclavitud asalariada) que imperaban negaban toda posibilidad de prosperar, salvo honrosísimas y escasas excepciones.

 

 

UNA OPORTUNIDAD DISPONIBLE PARA CUALQUIER PERSONA

 

Es obvio que esa nueva condición tampoco se aprovecharía sin esfuerzo alguno: hay que activamente disponerse a apropiarse del conocimiento y las habilidades necesarias para adueñarse de las posibilidades que el nuevo entorno de la sociedad de la información nos provee. Ahora bien, eso no estaba disponible antes. En mi infancia, en mi adolescencia, los inmensos recursos que la Internet, la informática y las redes sociales ponen en las manos de millones de individuos de distintas edades, simplemente no existían. Vivíamos en sociedades restringidas en casi todos los sentidos, aisladas y desvinculadas. Hoy vivimos en sociedades intercomunicadas, con un amplio acceso a la información y donde podemos desarrollar a través de las redes sociales amistades con personas de los más remotos parajes y lugares del mundo. Hoy sólo el idioma se transforma en una barrera a la interacción con personas de otras latitudes y culturas.

 

Lo significativo, lo relevante, lo trascendental es que esa posibilidad está disponible para cualquier persona normal, común y corriente, que se pellizque y esté dispuesto a aprovecharla. Y entender eso es fundamental.

 

Esa es la razón por la que este libro de Robert Kiyosaki y todos sus libros, desde "Padre Rico, Padre Pobre", su éxito de ventas, merecen un destaque especial. Todos nos educan, inducen y estimulan a hacer nuestra la tremenda oportunidad que la era de la información nos provee, ya que poseemos las condiciones básicas: nuestros cerebros, nuestras mentes, para beneficiarnos de ella. Este beneficio no es por omisión, sin que nos interese producirlo; por el contrario, demanda un esfuerzo personal, un aprendizaje, una dedicación, pero es posible y casi inevitable si persistimos en aprender y mejorar.

 

 

UNA CRISIS DEL EMPLEO A ESCALA PLANETARIA

 

Hay dos hechos que Kiyosaki pone de relevancia: el número de personas viviendo oficialmente por debajo de la línea de pobreza está creciendo rápidamente. El número de personas que están trabajando por encima de la edad de 65 años se está incrementando. La crisis del modelo de la sociedad industrial, con sus empleos, sus salarios, sus prestaciones laborales, la estabilidad laboral y los sistemas de pensiones y seguridad social no sólo es crisis abierta, está en franca disolución.

 

La indignación de amplios segmentos de la sociedad ante los eventos y ajustes que suponen el cambio de un modelo social al nuevo modelo, cuya efervescencia se siente de Grecia a España, de Francia a Inglaterra, de Italia a Noruega, de Israel a los Estados Unidos, no impide el darnos cuenta de que es imposible retroceder e involucionar. Habrá sufrimientos por la resistencia al cambio, pero es imposible detener el proceso.

 

Lo que Jeremy Rifkin llamó "El fin del trabajo" y que la francesa Viviane Forrester llamó "El horror económico" en sendos libros alcanza hoy escala planetaria. Y abre una solución a vastas masas de individuos: desarrollarse como empresarios independientes de la distribución en red o network marketing.

 

 

ALGUNAS DESTREZAS CRÍTICAS

 

Kiyosaki describe en su libre ocho activos creadores de riqueza que caracterizan a la distribución en red y que constituyen el corazón de su nuevo libro.

 

El primero de esos activos es que la distribución en red provee al participante de una educación en negocios práctica, real y efectiva. No es una educación académica, es una educación experiencial, construida en el fragor del día a día, en el proceso de construir estructuras rentables de clientes y socios.

 

Esa educación es invaluable. Las destrezas, habilidades y competencias relacionales, de liderazgo, de comunicación, de trabajo en equipo, de empatía, de carisma, de inteligencia emocional, de resilencia; los valores, principios y el carácter que se pulen y perfeccionan en este modelo de negocio construyen a un ser humano apto para destacar y triunfar en cualquier entorno. Ningún otro modelo provee tal activo.

 

Algunos de las destrezas críticas que enseña el network marketing o distribución en red, y que John Fleming, coautor del libro junto a Kim Kiyosaki y su esposo, resalta son:

·         Una actitud focalizada en el éxito

·         Vestir y arreglarse para el éxito

·         Superar miedos, dudas y la falta de autoconfianza

·         Superar el medio al rechazo

·         Destrezas de comunicación

·         Destrezas en el trato con otras personas

·         Manejo del tiempo

·         Destrezas de control financiero

·         Establecimiento de metas alcanzables

·         Destrezas en la administración del dinero

·         Destrezas al invertir

 

 

 

LOS OCHO ACTIVOS

 

El segundo activo es que la distribución en red proporciona una vía redituable de desarrollo personal. Todos nosotros tenemos dentro a un ganador y a un perdedor. Ambos luchan por controlar nuestros pensamientos, nuestras actitudes, nuestras expectativas, nuestras conductas, nuestros resultados y, en total, nuestras vidas.

 

Incrementar la autoestima, la autoconfianza, enfrentar y superar los miedos y dudas personales, despertar y poner en control de la propia vida al ganador que vive dentro de uno es algo que no tiene precio. Y aquí cuentas con un ambiente, un apoyo emocional, una mentoría que te desafían a crecer. Y fortalecen tu sed de logros.

 

El tercer activo que diferencia al mercadeo en red de los negocios tradicionales, es que en este modelo creas y mantienes un círculo de amigos que comparten tus sueños y tus valores. Son una familia elegida con las que compartes momentos de altísimo impacto emocional y de cambio personal.

 

Muchos circunscriben la distribución en red a una operación de simple ganancia económica e ignoran la solidaridad, el apoyo, la comprensión, el amor que se crea entre los equipos, la lealtad, el aprecio, la confianza y el cariño: gente que está ahí, junto a ti, en todos tus momentos, los duros y los maravillosos, compartiéndolos y en plena sintonía contigo.

 

 

EL PODER DE CREAR REDES

 

El cuarto activo deriva del poder que te da crear tus redes. Cada red empieza con una persona a la que afilias, un frontal. A partir de esa persona o esa pareja, en caso de ser casados, se va creando una organización. Y cada organización es un negocio independiente que se genera ingresos.

 

Como puedes tener todos los negocios que quieras, vas a tener organizaciones en distintos niveles de desarrollo, pero todas generándote ingresos. Y la suma de tus ingresos deriva de la suma de ingresos producidos por las distintas organizaciones que vas ayudando a crear a tus frontales.

 

El quinto activo es que se trata de un negocio 100% duplicable, que puede ser enseñado y reproducido por cualquier persona que desee aprenderlo y ponerlo en práctica. Y que puede llevarse al más alto nivel.

 

El sexto activo deriva de las incomparables destrezas de liderazgo que este negocio te permite aprender, aplicar, desarrollar y descubrir en ti. El network marketing o distribución en red tiende a desarrollar un tipo de líder que influencia a otros a ser un gran educador, enseñando a otros a alcanzar los sueños de su vida mediante el proceso de educar a que otros vayan por sus sueños.

 

 

VALORES DIFERENCIADORES

 

El séptimo activo proviene de que la creación de redes de distribución constituye un mecanismo de genuina creación de riqueza. Este modelo añade un valor al facilitar la adquisición de productos de altísima calidad y economía, junto a valores añadidos como garantía, calidad excepcional, información y entrenamiento en el uso, educación, servicio personalizado y otros beneficios por el estilo.

 

Estos valores agregados son diferenciadores que el cliente o prospecto toma en cuenta para seleccionar un proveedor o suplidor. Simplemente, al comparar lo que puede recibir de un distribuidor independiente cotejándolo con un suplidor tradicional, por mucho se ve que es de mayor conveniencia un suplidor que provenga de la distribución en red pues proporciona ahorros, entrenamiento, información, servicio, garantía, calidad y apoyos superiores.

 

El octavo activo es el de desarrollar la poder de tener grandes sueños o aspiraciones y la capacidad de vivirlos y hacerlos realidad. Realizamos nuestras expectativas. Si son mediocres, limitadas, así mismas será la realidad que crearemos, pues lo que creemos se ajustará a lo que esperamos o deseamos crear.

 

Si nuestra expectativa es la de producir RD$10,000 pesos, inmediatamente nos acerquemos a esa expectativa iremos bajando la guardia, reduciendo la energía invertida. Y cuando alcancemos la meta encontraremos mil y una razón para no proseguir. Podríamos producir no $10,000 sino RD$30,000 ó RD$50,ooo; el asunto es que ya llenamos nuestra expectativa ¿para qué entonces intensificar o continuar el esfuerzo?

                                                          

 

NADA NOS IMPIDE LOGRAR NUESTRAS METAS

 

Todo lo que existe, si existe, existe para nosotros. Podemos disfrutarlo. Todo también, tiene un precio. Aún el aire, que nos circunda, sólo lo podemos aprovechar si hacemos el esfuerzo de respirar. No nos entra sin esfuerzo.

 

Ahora bien, el precio que todo tiene es un monto X de dinero. Si aportamos el precio, adquirimos el bien o servicio. No se nos discrimina ni por sexo, ni por edad, ni por educación, ni por raza, ni por belleza ni por ningún otro aspecto. Si pagamos la cifra, adquirimos el bien o el servicio.

 

Si es así (y es así) sólo tenemos que producir el suficiente dinero para cubrir el precio pedido. Y el dinero está en la calle. Sólo hay que salir a producirlo, exigiéndonos un determinado esfuerzo diario y una meta diaria a producir.

 

Si lo queremos, en verdad (y esa verdad se refleja en el esfuerzo y la determinación que pongamos en lograrlo), será nuestro. Tomará un tiempo, un esfuerzo, un sacrificio, pero lo alcanzaremos. Nada ni nadie se interpone entre nosotros y nuestro sueño salvo nuestra falta de fe, nuestra inconsistencia, nuestra falta de carácter o nuestro desertar y abandonar. Somos nuestro propio obstáculo. No existe otro.

 

 

LO QUE SE REQUIERE Y LO QUE NO SE REQUIERE

 

En el capítulo 19,  Robert Kiyosaki enumera los requisitos y los no requisitos de la creación de redes de distribución. Y comienza por los no requisitos.

 

·         No requiere una Maestría o Especialidad en Negocios

·         No requiere abandonar el empleo o la ocupación actual

·         No requiere ser rico, grandes inversiones o hipotecar tu casa

·         No requiere ser un genio en negociación o un genio de las matemáticas

 

Lo que requiere es:

 

·         Ser honesto con uno mismo

·         Tener la actitud correcta

·         Crecimiento personal

·         Estar dispuesto a persistir por el tiempo suficiente

·         Aplicar un plan a cinco años

·         Estar dispuesto a desaprender

·         Tomar acción

 

 

Hay personas con serias deficiencias físicas que son exitosos líderes de organizaciones de distribución en red. Personas que aprendieron a leer y escribir luego de alcanzar niveles notorios de éxito en este modelo de negocio. Personas que hoy viven en cómodos residenciales, pero provenían de cañadas y tugurios. Personas a las que la sociedad parecía condenarlas a la peor de las existencias y que encontraron aquí una puerta por la que construyeron prosperidad para sí mismas, sus familias y su descendencia.

 

 

LOS TRES TIPOS DE PERSONAS QUE NO DESARROLLAN ESTE NEGOCIO

 

Cualquier persona, de cualquier edad, sexo, condición social, nivel educativo y raza puede prosperar en el entorno económico de la sociedad del conocimiento. También puede no hacerlo. Es su elección.

 

Lo importante es que seamos conscientes de que tenemos la opción disponible y la libertad de tomarla o no.

 

Hoy mismo le dije a una socia de nuestra organización que sólo existen tres tipos de personas que no están desarrollando un modelo de negocio de distribución en red:

 

·         Las que ignoran este tipo de modelo

·         Las que tienen información incorrecta sobre él

·         Las que no quieren cambiar su situación

 

A las primeras hay que informarla de que esta oportunidad existe. A las segundas hay que proporcionarle información correcta que desmantele los prejuicios y falsas creencias.

 

A las terceras hay que respetarles su elección. Y punto.

 

 

EL IMPACTO PREVISIBLE DE ESTE LIBRO

 

El impacto que "The business of the 21st Century" tendrá en el desarrollo del network marketing y su popularización será significativo. Robert Kiyosaki es suficientemente apreciado y estimado por personas que quedarán impactadas por este segundo libro que dedica a esta industria. Sus afirmaciones serán fértiles semillas en las mentes y corazones de muchos que buscan ansiosos una oportunidad que les permita navegar con éxito en las turbulentas de una economía sometida a fuertes vendavales.

 

Nuestra apertura, flexibilidad y capacidad de adaptación están sometidas a prueba. m décadas de los 50, 60 y 70 del siglo pasado. Se asustan del presente y temen al futuro.

 

Aquí, sin embargo, se nos abre a millones de individuos una puerta de prosperidad y de abundancia única. Y los que tomen la decisión de entrar por ella y aprovecharla serán los nuevos millonarios de este siglo.