domingo, 17 de enero de 2010

RE: HEREJÍAS, HAITÍ Y SIONISMO


Date: Fri, 15 Jan 2010 23:50:02 -0500
Subject: HEREJÍAS, HAITÍ Y SIONISMO
From: darioboteroperez@gmail.com
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HEREJÍAS, HAITÍ Y SIONISMO

Darío Botero Pérez

Herejía económica

El trabajo adjunto de Mauricio Rivadeneira Mora se presenta con el nombre "Herejía económica". Sin dudas, merece un reconocimiento especial, por franco y atinado. Surge de un pensamiento lúcido e independiente. Con sensatez y solvencia intelectual y ética, se atreve a cuestionar los dogmas económicos que nos han traído al borde del abismo e impiden un sano desarrollo para la humanidad, sumida en una crisis interminable bajo los patrones que han imperado.

Presumo que su autor pretende darle la mayor difusión posible, y no me cabe duda de que lo merece. Por eso me tomo la libertad de reenviarlo, convencido de que iluminará muchos cerebros.

Es un faro de luz, decencia y honestidad, en un mundo tan oscuro, donde la teoría económica, con excepción de la de los clásicos reconocidos, busca confundir y ocultar los mecanismos de empobrecimiento, exclusión y desamparo que facilitan el enriquecimiento abusivo e ilimitado de las oligarquías dominantes (que he dado en llamar genéricamente "potentados" o "plutócratas" en mis propias críticas, y a quienes les asigno la responsabilidad fundamental en la crisis total).

Quizás por ser un trabajo ajeno al acartonamiento académico de los Magísteres y PhDes, su sensatez rescata la razón y el rigor lógico como los instrumentos esenciales en las ciencias humanas poco aptas para el empirismo o los malabarismos matemáticos. No obstante, el autor considera posible hacer experimentos con las realidades económicas, pero bien fundados y confrontados con la realidad en vez de darles un ropaje matemático que los encubre y "valida" ante los ingenuos, como lo ha pretendido el neoliberalismo y toda la llamada "economía vulgar".

Con un rigor notable, adelanta críticas precisas a la privatización del monopolio público de la emisión de dinero y de otorgamiento del crédito; tanto como a otras prácticas económicas letales que tenemos la obligación de superar rápidamente.

Plantea lúcidamente las características de financiación a los empresarios potenciales en una sociedad, para que sea equitativa y próspera; y resuelve de una vez por todas el artificial obstáculo generado por las restricciones crediticias. Demuestra que éstas surgen por entregar a los particulares el manejo de la sangre que es el dinero para una economía mercantil.

Esto lo convierte en un referente importante para desenmascarar y derrotar el aterrador neoliberalismo o capitalismo salvaje, último estertor del consumismo irresponsable que considera la depredación una muestra evidente de progreso.

Vale la pena conocer sus planteamientos en un momento cuando es indispensable hallar salidas consistentes y justas con la humanidad, la vida y el entorno. Pues estas salidas nos competen a todos los que exigimos ejercer nuestra condición de seres humanos responsables, lo que nos permite aceptar que el cambio en el modelo de desarrollo tiene que ser universal. Y el modelo, radicalmente distinto al que ha imperado como guía

En general, encuentro coincidencias con opiniones expresadas en "Banqueros, de honorables a rateros", "La crisis es total", "Burbuja hipotecaria o la gran pirámide" y en otros textos en que he tratado asuntos económicos. En particular, el capítulo sobre "Socialismo, capitalismo y libre mercado" complementa lo que expresé en mi escrito "Empresarismo vs. Capitalismo".

Confío en que esos escritos aporten elementos de juicio a los eventuales lectores interesados en entender la teoría económica imperante. Posiblemente podrán apreciarla más como una farsa criminal que como un esfuerzo racional por comprender la realidad y adaptarla en beneficio común.

Ciertamente, las propuestas de eliminar los intereses de captación y colocación, y de suprimir la intermediación privada en la emisión de moneda y en el otorgamiento de préstamos, son trascendentales y muy bien fundadas. Permiten remediar no sólo la parálisis a la iniciativa productiva de quienes no tienen acceso a los bancos, sino que despoja de un poder exagerado e injustificado a unos pocos potentados que han aprovechado su posición privilegiada para abusar hasta de los gobernantes a través de la Historia.

Herejía socio-política

Desde luego, las actuales instituciones jerárquicas y autocráticas, que en vez de servirle al ciudadano lo oprimen, no son aptas para albergar los cambios sociales que requerimos con urgencia para que la vida tenga alguna oportunidad de conservarse.

En particular, la recuperación del monopolio financiero en los términos planteados por Rivadeneira, en las democracias representativas convertiría al poder ejecutivo en una dictadura corruptora.

La tentación de emitir moneda sin límites sería constante, y la creación de riqueza real podría tegiversasrse con medidas monetarias contraproducentes. Por eso, tal monopolio financiero debe quedar bajo un control social indudable, y su manejo tendrá que ser transparente y sujeto al interés común.

La necesidad de reconciliarnos con la vida y de convivir con la naturaleza, exige el "desarrollo armónico" que derrote el perverso "desarrollo sostenible". Los orangutanes no pueden seguir perdiendo sus territorios selváticos para que los humanos miserables puedan cultivar palma africana; ni los páramos pueden seguir siendo hollados para extraer minerales preciosos que aumenten las fortunas de los inversionistas extranjeros.

Un requisito en el que hay que insistir hasta lograrlo, pues es el fundamento del cambio, es la creación de instituciones radicalmente diferentes a las actuales. Su propósito será garantizarles a todos los habitantes la satisfacción de sus necesidades y el pleno ejercicio de sus derechos, bajo la supervisión autorizada y responsable de esos mismos habitantes.

La tragedia de Haití demuestra que es indispensable que los ciudadanos asuman la determinación de su propio destino como un derecho personal e indelegable, pues los intermediarios tienden a acumular poder sobre los demás, sobre todo cuando se hallan tan indefensos y vulnerables. Fácilmente abusan de los buenos sentimientos de solidaridad para apropiarse de las ayudas.

El manejo directo por parte de las víctimas, debidamente organizadas, permite que el control sea eficaz, pues lo ejercen directamente los interesados, así tengan que acudir a personal capacitado para que les rinda cuentas claras y oportunas.

Así se impediría el lucro de los oportunistas, acostumbrado en las sociedades jerárquicas donde el pueblo raso es tratado como tarado por quienes se asignan superioridades que los hechos no confirman.

Ojalá -haciéndole honor al dicho de que "no hay mal que por bien no venga"- la hecatombe del terremoto sea el medio para que Haití construya una institucionalidad ejemplar, como es de esperarse del país pionero en la libertad de los esclavos y la independencia política, desde 1804.

Se presenta la oportunidad para refundar un país devastado y fracasado, susceptible de reinventarse, pero que puede repetir su injusticia proverbial si no impedimos que los degenerados que lo han gobernado y las potencias que lo han exprimido asuman un papel protagónico en la reconstrucción, de espaldas al pueblo y buscando beneficios personales y clasistas.

Es urgente rechazar lo pretensión de USA para invadir militarmente el país con 10.000 efectivos. Desde luego, sus oficios serán los de verdugos y saqueadores de la ayuda que la humanidad ha destinado para mitigar el sufrimiento de las víctimas indefensas y no para enriquecer más a quienes las utilizan y desprecian.

En vez de alimento, los hambrientos recibirán bala y la calificación de saqueadores y malandrines. Por eso, son estos despreciados quienes deben asumir el control de las ayudas y del proceso de reconstrucción, reconociéndoles su dignidad a todos los haitianos, aunque sean unos analfabetos, como se han esmerado los potentados en conservarlos.

Su desamparado y poco preparado pueblo debe tener presencia real y preponderante en las labores de reconstrucción y de reinvención social. Las oligarquías tradicionales y corruptas han perdido cualquier iniciativa, y de ninguna manera puede el mundo convertirse en cómplice de esas élites corruptas y expropiadoras de sus compatriotas pobres.

Los organismos internacionales deben ponerse en la tarea de diseñar las nuevas instituciones con esos criterios, en vez de admitir que el imperio usano haga de las suyas y aproveche para invadir militarmente la isla, reforzando su estrategia bélica a costa de la tragedia del pueblo hermano.

La necesidad de la recuperación económica permite implantar las soluciones propuestas por Rivadeneira, lo cual facilitaría dotar de capital de trabajo a todo el que se sienta capaz de aportar ideas productivas y desarrollarlas.

La atención de las necesidades básicas de toda la población, tiene que ser garantizada. Será una oportunidad para ofrecerles empleo a muchas de las víctimas, nutrición para todos y educación de calidad y universal a la niñez y la juventud.

Los recursos financieros recogidos de la comunidad mundial han de servir para adquirir en el exterior lo que su economía incipiente no sea capaz de producir por el momento. Pero el propósito será romper de una vez con la iniquidad y el aterrador daño ambiental, apoyando proyectos productivos con amplia participación de masas, que ataquen de una vez tantos problemas heredados, en vez de seguir agravándolos por el compromiso capitalista de preferir a los potentados sobre los pueblos que cabalgan y anulan.

El pueblo que fue pionero en independencia puede convertirse en el modelo a seguir en la construcción de las nuevas instituciones políticas y sociales que rompan definitivamente con el consumismo depredador que nos tiene al borde del abismo y que tenemos que rechazar radicalmente en todas partes. 200 años han sido más que suficientes para demostrar la incapacidad de las oligarquías clásicas para instaurar un desarrollo equilibrado y justo. No tienen ningún derecho a seguir engañando a la humanidad.

Letal y poderoso sionismo

Entre los banqueros, los judíos han cumplido un papel preponderante que se puede rastrear en imperios como el de Nabucodonosor. Obviamente, tampoco han sido ajenos al Imperio actual, en el cual han ejercido un claro dominio como destacados integrantes de los "halcones" que manejan esa nación y las que se le arrodillan en el mundo entero.

Eso les ha otorgado un poder financiero inmenso, que han sostenido a través de los siglos. Pero quizás ha sido la causa de sus adversidades y de las numerosas persecuciones que han sufrido a través de la Historia con ánimo de exterminarlos, por envidia o venganza, pues no sólo los nazis han actuado con ese propósito, aprovechando que su poder político siempre ha sido limitado, dada su condición de advenedizos. Sólo en USA han exhibido una preponderancia incuestionable y determinante de sus políticas imperiales.

Con base en sus enormes fortunas, adquiridas aprovechando su manipulación financiera, han podido sostener su visón sionista de "pueblo elegido", causante del conflicto histórico social más persistente y agobiador para la especie.

Es uno de los obstáculos fundamentales que estamos en la obligación de resolver si pretendemos merecer la Nueva Era, pues constituye el más notable y antiguo factor de desestabilización para la humanidad, que ya no lo tolera ni está dispuesta a justificarlo de ninguna forma.

No se trata de negarle al pueblo judío su derecho a existir sino al sionismo, esa ideología totalitaria y excluyente que tan bien les sirve a los intereses depredadores de los potentados, y que tantos males nos ha causado.

Su nefasta influencia supera de sobra los sueños de Hitler con su tercer Reich. Éste se auguraba mil años de dominación, pero no fructificó. En cambio, el sionismo lleva más de 3.000 deteriorando la paz, con el propósito de imponer la superioridad de su pueblo de pastores, que insisten en expropiar a los palestinos de sus tierras, alegando dizque un sagrado derecho a ellas.

Tal exabrupto se sustenta en los sueños de Abraham, que son pesadillas para el resto de la humanidad, ya resuelta a despertar y no dejarse engañar más.

Históricamente, sus agresiones y genocidios contra los palestinos (y muchos otros descendientes de Cam), que incluyen el arrasamiento y la masacre de pueblos enteros, de lo cual se ufanan en la Biblia, son peores que las que sufrieron los judíos, los gitanos y otras víctimas en los campos de concentración y exterminio instaurados por los nazis, y que tanto han utilizado los sionistas para posar de víctimas inocentes y justificar sus crímenes tanto como la creación del estado de Israel en las tierras palestinas.

Así pensamos los enemigos de la violencia que creemos en la igualdad esencial de todos los seres humanos y en la dignidad de la vida en todas sus expresiones. Esto nos obliga a considerar absurdo y enfermizo que haya quienes se crean superiores y estén resueltos a someternos a los demás, al precio que sea, mediante una estrategia ya milenaria y que todos los humanos de buena voluntad tenemos la obligación de impedir que triunfe.

Estamos hartos de la violencia y de quienes la consideran la indispensable partera de la Historia. Por eso exigimos la Nueva Era y rechazamos la guerra que salvaría a USA de su merecida ruina, de la cual la crisis económica es una evidente confirmación; y el deterioro ambiental, una absoluta descalificación para las letales prácticas empresariales del imperio y sus imitadores, todos ellos enemigos de la vida y el planeta.

Remisión del texto

Remito el trabajo de Mario Rivadeneira con mis mejores votos, confiado en que el conocimiento de la verdad, tanto como el auto-reconocimiento nuestro como capaces de identificarla, nos harán libres y nos habilitarán para luchar con decisión -usando métodos pacíficos y sin ceder nuestra soberanía en presuntos representantes- para conseguir la definición y la implantación de un modelo económico diverso, sensato, racional y lógico, saludable y democrático, adaptado a las necesidades y aspiraciones humanas, en vez de esclavista de la humanidad, como lo es el consumista que amenaza con extinguirnos en el corto plazo, si no reaccionamos.

Desde luego, insisto en que eso sólo será posible si creamos la institucionalidad plana que nos respete y esté al servicio de todos, sin ninguna discriminación ni negligencia, en la que los caprichos de los jerarcas no tengan cabida.

Por eso, la necesidad de reconstruir el país puede ser la oportunidad para que Haití adopte esas instituciones ejemplares, si las fuerzas progresistas lo exigen y asumen la tarea con responsabilidad y deseos de progreso auténtico.



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