jueves, 4 de octubre de 2007

MOBBING: LA VICTIMA

Muchos han sido lo correos electrónicos que recibido respecto de este tema y creo que aún son muchas mas las personas que están siendo víctimas de acoso moral en su trabajo, este artículo como los anteriores y los que voy a seguir escribiendo, va para ellos. Hay que tomar conciencia y sensibilizarse al respecto para que poco a poco puédanos ir revirtiendo esta situación dentro del ámbito laboral, previniendo desde el ámbito escolar.

Cualquier persona puede ser víctima de mobbing, no hay un estereotipo ni un perfil psicológico que predetermine este tipo de violencia. El sólo hecho de que el agresor perciba a otra persona como una escenaza y que al mismo tiempo haya un contexto laboral favorable que dispare y permita la actuación de la rabia del agresor.

No necesariamente son personas débiles o enfermas, si bien el agresor busca ponerlas en este lugar para desvalorizarlas y justificar lo injustificable. Por el contrario, en la mayoría de los casos nos encontramos con personas que se enfrentan, consciente o inconscientemente, al agresor poniéndose en el lugar del blanco de su odio. Por lo general suelen, con su actitud, cuestionarlos, poner en tela de juicio su desempeño, lo cual provoca en el agresor la necesidad de desacreditarlos como forma de desacreditar lo que ellos dicen o hacen; se los humilla, busca distorsionar los vínculos de la víctima para así aislarlo. Dado que el hostigador vive a la víctima como una amenaza porque deja al descubierto su ineptitud, busca y encuentra en el entorno la fuerza suficiente para aniquilar a la víctima, ya sea por el simple silencio de sus compañeros, ya sea por el temor de estos o por la búsqueda de privilegios.

El hostigador pretende y logra reflejar una imagen de la víctima como poco inteligente, holgazana, conflictiva, que no cumple con su trabajo, cuando en realidad es lo contrario. Las víctimas suelen ser personas dinámicas, trabajadoras, creativas, pro-activas y esta misma forma de ser es lo que enoja al acosador. A sus ojos son personas envidiables, debido a las virtudes que el siente que no tiene y desea tener, como cree que no puede las aniquila en el otro (envidia destructiva).

En el escenario en que se desarrolla el mobbing, es en aquellas organizaciones que están en crisis con malas prácticas, con métodos ineficientes en la resolución de conflictos. Por ejemplo, la indefinición de funciones y roles que da lugar a la inseguridad, desconfianza, y a los conflictos de competencia, a los malos entendidos generando problemas que sino son rápidamente resueltos degeneran en mobbing.

El acoso en el trabajo no tiene su origen en la víctima sino que es un mal que parte de la propia organización y afecta a todos los que forman parte de la misma. Pero esta realidad se tiende a negar y se suele depositar en la víctima haciéndola depositaria de todas las culpas y acusándola de desequilibrios y malos vínculos para luego marginarla Y/O echarla como forma fantaseada de deshacerse del problema. Luego aparecen otra u otras víctimas. Se reduce el Mobbing a problemas personales simplificando el entramado complejo que sostiene al mismo sin poder hacer incide de que el trasfondo del conflicto es institucional y no personal. La víctima es el chivo expiatorio de dicha realidad.

Lamentablemente nos encontramos en una sociedad tan competitiva, donde en pos de ello todo vale y se desdibujan los límites entre lo correcto e incorrecto, donde la ética queda suspendida entre paréntesis, existiendo una gran permisividad en cuanto a los comportamientos siempre y cuando se logren los fines buscados, ideológicos, económicos, políticos.

En este caldo de cultivo de violencia y desconfianza, crece el mobbing, y mientras se hostiga a una o varias personas las otras quedan momentáneamente tranquilas creyendo que a ellos no les va a pasar y se convierten en cómplice de tales violencias.

Al respecto cabe preguntarnos que pasa con el compañerismo, con la solidaridad, con el respeto por los derechos humanos y los agentes que hacen que el mismo se lleve a cabo... son los propios trabajadores esos agentes, son sus derechos y deben hacerlos cumplir.

El poder está en ellos y en su unión para la búsqueda de soluciones.

Psicól. Lic. Silvana Giachero
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