domingo, 23 de marzo de 2008

MOBBING O ACOSO LABORAL

La vida imposible

Pese a que no hay legislación (sólo proyectos), y por ende tampoco jurisprudencia, cada vez hay más denuncias de trabajadores acerca de malos tratos e inclusive hostigamiento en los lugares de trabajo. Un tema para debatir.

PAULINA ROTMAN

Dos actores: un jefe y un trabajador sumado a un cambio repentino e indigno del lugar o las condiciones de trabajo; la no asignación de tareas o la orden de realizar actividades sin sentido o improductivas; insultos, humillaciones y degradación reiterada y con agresión acerca de los resultados logrados; la difusión entre los pares de rumores en su contra; la discriminación ideológica, sindical, religiosa o por otras causas; la prohibición de la comunicación o el trato con el resto de los compañeros; las intenciones de que la persona que "molesta" renuncie sin hacer reclamos o no tenga aspiraciones de ascenso. Todos estos ejemplos, al mejor estilo Maquiavelo, pueden ser tomados como argumento de un acoso laboral, acoso psicológico en el trabajo, hostigamiento o, lo que es lo mismo, "mobbing", una palabra de moda pero que remite a una vieja modalidad en muchos ámbitos de trabajo.

Lo que sí es nuevo es la conceptualización de estas conductas. De hecho, según explica Carolina Maldonado, psicóloga clínica y laboral además de consultora en Relaciones Humanas, fue Heinz Leymann, un psicólogo alemán, quien introdujo en la década del '80 este concepto para designar las formas severas de acoso en las organizaciones. "El término mobbing viene del verbo ingles to mob, que se traduce como regañar, atacar, maltratar, asediar. Por mobbing se entienden las acciones repetidas y reprehensibles o claramente negativas que se dirigen en contra de los empleados de manera ofensiva e inclusive humillante. Es un proceso particular en el que una persona puede terminar convirtiéndose en lo que le reprochan ser, quedándose sin recursos para reaccionar y defenderse de las sutiles agresiones que recibe", aclara la profesional.

El hallazgo de Leymann como psicólogo coincide con los hechos legales. Según el abogado Jorge Diego Alaniz, laboralista y director del Instituto de Derecho Laboral del Foro de Abogados, "a nivel internacional los psicólogos empezaron a estudiar este fenómeno como distinto del estrés laboral en 1986, mientras que en la Argentina recién fue en el 2004 cuando aparecieron los primeros casos", agrega. Antecedentes locales no hay muchos: un caso en Córdoba contra Aguas Cordobesas, otro en Río Negro de un empleado de un Casino, y unos pocos más. "Se sabe que hay miles de casos pero pocas denuncias. Esto por suerte se va revirtiendo a medida que la gente conoce y toma conciencia de sus derechos", asegura.

Quizá la razón fundamental por la que la gente no denuncia es la falta de una legislación que ampare estos casos, que actualmente sólo se consideran una injuria más y no tienen un trato diferencial. De todos modos -aporta el doctor Alaniz- hay varios proyectos en estudio que contemplan la protección de los compañeros que actúan como testigos (para que no puedan ser despedidos), por ejemplo, y algunos pasos positivos como ser que el mobbing se asocie con la ley de Discriminación (la 23.592). "Sobre el acoso laboral no se puede legislar a nivel local porque se trata de leyes de fondo, entonces es tema de la Nación. De todos modos, Mendoza, por ejemplo, ha dado un paso importantísimo. Dentro de la normativa para las ART incluyeron al mobbing como patología laboral, ya que es una afección psicológica surgida en el ámbito del trabajo. Esto implica que ante estos casos las aseguradoras, aparte del empleador, se ven obligados a un resarcimiento económico para las víctimas", indica.

De qué se trata

Sin lugar a dudas, este tipo de agresividad en el ámbito del trabajo tiene como único trasfondo marcar el "poder" de uno respecto del otro. Sin embargo, el mobbing no sólo ocurre entre un jefe y un empleado subordinado, sino que también se puede dar entre colegas y compañeros de trabajo.

A nivel psicológico la afectación es clara: la retirada crítica, el hostigamiento e inclusive la marginación generan en la víctima al principio un estado de incredulidad o se toma como broma. Con el tiempo se convierte en "vergüenza, en la dificultad de explicar lo que le sucede e inclusive el no encontrar las palabras exactas para expresarlo. Otras veces la agresión tiende a desencadenar en ansiedad y la víctima se pone en una actitud defensiva por tener esta permanente sensación de amenaza. Es tal el hostigamiento y el maltrato que la persona llega a dudar de su salud mental y su capacidad para desarrollar efectivamente su labor. Puede manifestar conductas de retraimiento, fracaso, impotencia, baja autoestima, inseguridad, se pueden acentuar rasgos de carácter o desencadenar trastornos psiquiátricos. El trabajador queda desestabilizado, ridiculizado e, incluso, hasta llegar al suicidio", dice Maldonado.

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