viernes, 26 de diciembre de 2008

RE: Regalo para corresponsales (¡Feliz Navidad!) adelanto de originales atrasados de Carlos Montero

PUBLICADO EN
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Muchas gracias pro tu contínuo aporte


Date: Fri, 26 Dec 2008 12:28:01 -0300
From: mercosur01@gmail.com
To: carlos.daniel.montero@gmail.com
Subject: Regalo para corresponsales (¡Feliz Navidad!) adelanto de originales atrasados de Carlos Montero

25.12.08: Regalo para corresponsales (¡Feliz Navidad!)

(adelanto de originales atrasados de Carlos Montero)
¡Feliz Navidad queridos!
Cual kamikaze (entre las bombas), pensaba anoche cuál podría ser el mejor regalo a enviar a nuestro equipo de veinte corresponsales nacionales, bajo la condición necesaria que pudiera resultarles útil, motivador y a la vez ser accesible para este colega vuestro.
El considerado por el Nobel Gabriel García Márquez como el mayor corresponsal en zonas de riesgo de todo el siglo XX, casi ganó el mismo premio sueco-noruego en este siglo XXI, pero no por obras de ficción -como tantos periodistas que esperan su turno para ser literatos-, sino por sus reportajes, que ya en 2003 le habían valido el Premio Príncipe de Asturias en Comunicaciones. Pudo haber sido el primer reportero en llevar el producto de nuestro oficio al nivel de merecer el Nobel de Literatura, como lo mereció pero por su ficción 'Gabo', presidente de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), quien le llamaba "maestro" al 'Kapu', como le decimos aún varios de nosotros.
A pesar de su poética fragmentaria, el polaco Ryszard Kapuscinski es un maestro del gran reportaje y lo digo en presente, a pesar que ya murió, pues sus decenas de libros siguen enseñando en la práctica a generaciones de nuevos (y viejos) colegas en todo el mundo, lo que él intentó transmitirnos en persona durante seis erizantes jornadas (en octubre y noviembre de 2002) tanto en encuentros conjuntos con la docena que fuimos becados por la FNPI –tras un concurso entre 180 colegas latinoamericanos-, como en diálogos personales de extrema sencillez y sinceridad, incluyendo una entrevista exclusiva que me concedió -al final del seminario- para la Agencia France Presse (AFP), la agencia literaria europea Artgos y que Radio Nederland (junto con medios mexicanos) reprodujo el día de su muerte.
Sobre los trece libros que fueron traducidos por editorial ANAGRAMA del polaco o sintetizados, de las charlas que nos brindó, por la Fundación de Cultura Económica (FCE), más decenas de entrevistas y artículos que dejó en la versión papel y en los websites de medios de todo el mundo, trabajé nueve meses para generar un diccionario antológico de lo que él llamaba "el buen periodismo" destinado a corresponsales que debían tener una sola condición, que se resume en el nombre de un libro que reproduce tres de sus conferencias: "Los cínicos no sirven para este oficio".
Apenas anunciaron que le darían el Príncipe de Asturias, con mis originales marché a Barcelona en 2003 para entrevistarme en la sede de Pedró de la Crú con el director de ANAGRAMA, Jorge Herralde; llegué hasta su hogar en Varsovia en noviembre de 2004 donde conocí y pude conversar con su esposa Alicja Kapuscinska, sólo un día antes de fracturarme en Berlín. Ya con cinco tornillos y dos clavos, superada la quietud de siete meses, recorrí cinco editoras en Buenos Aires con una versión actualizada del libro, a lo que hasta en la editorial más especializada en Comunicación, me aterrizaron diciendo que incluso muchos profesores de periodismo ignoraban al autor, por lo que temían que una antología sobre él resultaría "elitista".
Un año más tarde moría el maestro, un mes y medio después de estar en la selección del Nobel que perdiera ante el turco Orhan Pamuk. Habíamos llegado de madrugada a casa y el Inbox consultado me traía el mail con la mala nueva: ella debió soportar esa larga noche en que escribí lento mi reporte de espaldas a su desnudez, hasta que a la madrugada sonó la llamada desde la redacción en Hilversum, para transmitir hora europea.
Mientras grababa, la tristeza contenida durante la madrugada –gracias a la concentración en el teclado y el revisar obsesivo de aquellos viejos apuntes sobre el viejo- terminó por quebrar mi voz al tercer párrafo de lectura, por primera vez en tres décadas. No había logrado sostener la tan mentada "distancia narrativa" que nos exigen a los corresponsales. Y sólo mi editora española en Holanda (Bea Diez) es testigo del corte y pegue que tuvo que hacer del informe, para que al final se emitiera un rato después, mientras el torso que había dejado huérfano se tomaba un café y yo la sustituía, mientras partía, al replegarme en el sofá-cama desplegable.
Ese mismo día 24 de enero me escribían desde una de las fundaciones recorridas en Argentina, interesados por mis originales (claro, ahora ya tenían un muerto), que gracias a la mediación de profesionales que habían estado en los encuentros con el maestro, llegó a manos de la secretaría de Jaime Abello, director de la FNPI, amigo y mano derecha de García Márquez, quien había dirigido aquellas jornadas que quedaron plasmadas en el libro "Los cinco sentidos del periodista". Allá en Cartagena de Indias, luego de un cambio del encargado de estudiar originales a seis meses de llegar por correo en CD, duerme aún el sueño de los justos el pretendido diccionario antológico.
Para Uds. solamente, como un adelanto (que es más bien un gran retraso), les copio apenas una selección breve de textos en los que don Ryszard se refiere a la tarea del corresponsal, que ejerció durante más de medio siglo, acompañada por aquella entrevista publicada por AFP y varios periódicos del mundo, además de los reportes especiales cuando el día de su muerte y la fecha de sus 75 años, ocurrida un mes después. Ojalá sus reflexiones puedan aportarle el sentido de misión y compromiso en nuestra tarea, que difícilmente puedan sintetizar acabadamente el "Breve Estilo y Modo de Trabajo" de nuestro Sistema Nacional de Corresponsales de las radios públicas del SODRE, que viene naciendo en medio del pesebre mediático de la cobertura de lo "nacional".
Con cariño, feliz Navidad con vuestras familias!
Carlos Montero
CORRESPONSAL
329-INSERVIBLE
"¿Qué demonios ha escrito?", me espetó, indignado. "¡Llamar anarquía a la revolución! Cree que Guizenga dejará el campo libre y Mobutu se hará con el poder, ¿eh? ¡Las suyas son unas teorías perniciosas!" "Vaya allí y véalo con sus propios ojos", le contesté con hilo de voz, agotado como estaba, sintiendo en mis huesos todavía Stanleyville y Usumbura, "y le deseo que vuelva vivo." "Lo lamento", me dijo el camarada dando por terminada nuestra conversación, "pero usted no sirve para hacer de corresponsal en el extranjero, porque no entiende los procesos marxista-leninistas que se desarrollan en aquellas partes del mundo". ("La guerra del fútbol", pág. 75)

10-CORRESPONSAL
Debo precisar que el círculo de esos corresponsales que llegan hasta los rincones más recónditos del mundo lo forman hombres duros y cínicos; son los que todo lo han visto, los que todo lo han vivido, los que para ejercer su profesión deben luchar continuamente con miles de obstáculos de los que la mayoría de la gente tiene vaguísima idea y que, debido a todo ello, son incapaces de conmoverse o de dejarse impresionar por nada... ("El Emperador", pág. 32)

366-CARPETAS
... no he mencionado todavía que al corresponsal de una agencia de prensa se le exige que escriba sin cesar, sin parar, sin un momento de descanso; no es que quiera decir: sin reflexionar, aunque a veces también ocurre; se le exige que no pare de enviar -por télex, por correo, por telegrama, aprovechando el viaje de algún amigo o conocido- cantidades ingentes de informaciones, comentarios, reportajes, opiniones, juicios, etc., pues sólo cuando las carpetas que contienen sus textos se llenan a rebosar hasta hacer estallar los armarios de la agencia central, puede contar que se diga de él en tono de aprobación: Éste sí que es bueno de verdad ... . ("La guerra del fútbol", pág. 173)

758-OBSESION
Moravia y yo hacíamos dos trabajos distintos y teníamos dos tiempos distintos. Amo la naturaleza de África, me extasío ante ella, pero Moravia tuvo más suerte que yo: fue a África como escritor. Yo era un esclavo, un esclavo de mi trabajo obsesivo. Era corresponsal de una agencia de prensa y tenía que cubrir todo el continente. ("Los cínicos no sirven para este oficio", pág. 84)

807-ESTRATEGIA
La guerra de los Balcanes no es para corresponsales de guerra. Algo se terminó con la nueva estrategia norteamericana de no permitir a la prensa entrar a estos teatros de guerra. Esto pasa en conflictos como el de Afganistán, golfo Pérsico y Kosovo. El corresponsal estaba sentado en el hotel esperando el comunicado oficial del Estado Mayor norteamericano y eso no es periodismo. Eso me interesa desde el punto de vista humano, pero no desde el profesional. Es una gran limitación a nuestra profesión. ("Oficio Duro y Fascinante", diario Universal, México, 25/09/02)

317-TURISMO

No estábamos allí para hacer turismo sino para cumplir nuestro trabajo como corresponsales, un trabajo tanto más intenso cuanto más dramática se torna la situación en que se desenvuelve. ("La guerra del fútbol", pág. 61)

PREFACIO


El Kapuscinski que yo maté,
goza de buena salud...(*)
por Carlos Montero

¿Es que no había muerto Kapuscinski? Los cuatro meses 'urgentes' que me llevó, desde que empecé a buscar en Argentina, conseguir que me importaran de España a Uruguay y que luego me enviaran a Paraguay 'Los cínicos no sirven para este oficio', partieron de la atracción particular que me provocó el título, agregada a la suposición errada -cuya comprobación omití- de que el "testamento del mayor maestro del reportaje", tal como lo definía un comentario internacional, había sido escrito por alguien que ya no podría repensar en sentido contrario sus reflexiones -cerradas por duelo- ni hacer obsoletas conclusiones de la insustituible peripecia del autor de 'Ebano'.
En un día y medio acabé con fruición su escaso centenar de páginas a cuerpo de letra grande, sin acusar recibo del golpe final con que el célebre corresponsal polaco me incluía en la bolsa de a los que él criticaba: por haber terminado en poco más de 24 horas lo que proyectó para ser disfrutado- al menos- por una semana y por haber pertenecido al mundo de los jefes de redacción, dejando por algunos años el campo apasionante donde se transita entre el barro que agobia al ser humano común y corriente.
Como editor regional de un servicio noticioso real-time en Internet sobre el Mercosur y, a la vez, corresponsal uruguayo en el desk de la agencia internacional AFP en Asunción, oscilo pendularmente a diario entre las dos tareas, alternando -según el sentido hacia el cual se oriente la manecilla más corta del reloj- el ángulo desde el cual abordar el oficio, sin admitir que el cinismo sea aceptable en ninguno de ambos estatus, ni que sea consustancial a alguno de los dos. Sería, tal cual ironizó una modelo, como creer que una mujer inteligente, fea y morocha, se transforme en tonta automáticamente por una cirugía estética o teñirse el cabello de rubio.
Buscando, en la página web de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (del Nobel Gabriel García Márquez), el resultado de los seleccionados para un taller de jefes de redacción al cual me había postulado, sucedió lo más común en la red de redes: encontrar lo que no se está buscando. Otro polaco, Stanislav Jerzy lec, decía en 'Pensamientos Descabellados' que "el que no espera, no da con lo inesperado".
El primer impacto no se hizo esperar. Hallo que quien yo había matado, "goza de buena salud", se preparaba para dictar un seminario y que la condición sine qua non para ubicarme entre los elegibles a sus lecciones era concursar con colegas de todo el continente tras leer cinco de sus libros, entre los cuales no estaba el único que ya había deglutido, por ser muy reciente.
El segundo impacto tampoco se postergó. Caigo afiebrado, voy a la urgencia médica y los análisis son terminantes: tenía neumonía desde hace medio mes y me debía una semana obligatoria de reposo. El último acto antes de llegar ese viernes a cumplir la sentencia de prisión domiciliaria fue recorrer en taxi las librerías asunceñas, adonde las computadoras no registran en existencia siquiera un ejemplar del resucitado. En sus registros virtuales ni siquiera había nacido.
Una llamada telefónica esa tarde a Montevideo alcanzó para que mi única tía hiciera honor a la máxima de que a "Los hijos los trae Dios y a los sobrinos el diablo". Un remisse urgente a dos shoppings, otro viaje para enviar de último minuto una encomienda que recorriera en veinte horas de ómnibus los 1.500 kilómetros que separan -o unen- las capitales uruguaya de la paraguaya, permitieron que el domingo se posaran junto a mi húmeda almohada cuatro de las cinco ediciones exigidas: 'Ebano', 'El Sha', 'El Emperador' y 'La Guerra del Fútbol'.
Ocho días más tarde emerjo del alta con cuatro kilos más, uno por cada tomo leído. Unicamente me faltaba 'Imperio', que Amazon.com sólo me podía enviar en inglés y que compré en línea a un émulo web español que -cuadruplicando el precio en euros- me prometía un envío superrápido que tardó más que el mismo Kapuscinski en llegar a Sudamérica.
Ante el retraso, tuve que recurrir a otra máxima, en este caso inglesa: "a friend in need it's a friend indeed" ("un amigo en la necesidad es un amigo de verdad") que recorrió la capital argentina para comprar una de las tres ediciones sobrevivientes en Argentina del testimonio de don Ryszard sobre el desplome de la ex Unión Soviética, para enviarla y que pudiera leerla contrareloj.
En mi última salida del lecho de enfermo me dominaba un solo impulso (al cual confieso culposamente que no me rendí): tirar a la basura mi colección del Almanaque Mundial y practicar lanzamiento de disco con las últimas enciclopedias en compact disc.

Aporte autocrítico al corresponsal

De las lecturas encargadas a los postulantes surge un enriquecedor aporte autocrítico a la labor del corresponsal. Diciendo 'Este Oficio no es para cínicos', desde el título se resume en forma clara la opinión genérica del maestro sobre el perfil de quien se dedique al "buen periodismo", aun a riesgo de que un mando le dijera que "usted no sirve para hacer de corresponsal en el extranjero" y admitir que "el gremio de corresponsales extranjeros muy a menudo se ve infiltrado por elementos de la peor calaña" ('La Guerra del Fútbol', 1988, págs. 75 y 69 respectivamente).
Siguiendo su estilo de dosificar el background o conclusiones a lo largo de los relatos, fue necesario recorrer cada texto a fondo para ir enhebrando una a una las perlas para armar un collar ordenado de sus máximas o ácidas críticas, dado que felizmente no cae en el formalismo de procurar –obedeciendo la dispositio retórica- la presentación típica de un manual.
Convencido de que la totalidad sólo existe en la "teoría", prefiere describir mediante tomas parciales a la realidad multidimensional, en vez de componer pulcras panorámicas textuales, lo que exige a su lector evitar la pasividad y aplicar la inteligencia para integrar el cuadro según su propio esquema conceptual. Dice la Biblia que "todas las cosas nos ayudan a bien". Hasta aquellas que prima facie nos aparentan negativas. Sin haber enfermado este agosto (de 2002), las tareas de corresponsal me hubieran impedido leer y aprehender sus libros.
Por eso, para fundamentar ante vuestra fundación el por qué me consume la ansiedad por estar entre los becados, termino con una selección de citas de Ryszard Kapuscinski entresacadas de la colección de su obra, publicada por la editorial española Anagrama, para demostrar el recorrido hecho de su redacción, difícil de detener una vez iniciado, en una afiebrada búsqueda -en todas sus acepciones- por no dejar de aprender y entender.

(*) Postulación vía correo electrónico enviada a la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), presidida por el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, presentada en agosto de 2002 por el periodista uruguayo Carlos Montero. En setiembre siguiente, la FNPI le calificó tercero entre 178 periodistas de las Américas y le becó para taller con Ryszard Kapuscinki.

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INTRODUCCION A LA ENTREVISTA

(originales que publico esta Navidad de 2008 por primera vez para Uds)

"¿Ehhhhhh? ¡¡Noooooo!!" El mechón despeinado sobre mi frente no impedía visualizar los fosforescentes números del radioreloj que titilaban "08:10 PM", junto a la veladora en la mesa de luz de la habitación del viejo Hotel de los Inmigrantes, renovado en cinco estrellas. Me había dormido pesadamente.
Pasados los cinco días intensos del seminario-taller y el almuerzo de celebración en un restaurant típico de La Boca, en el bajo bonaerense, completé mi indigestión aún antes de la comida principal, por lo que escapé de la aglomeración de comensales para recuperarme gracias a generosas dosis de antiespasmódicos y una siesta tardía al anochecer. Quería estar despavilado para el postre: la entrevista concedida por el maestro a las ocho de la noche, antes de la cena de despedida en la costanera.
"El maestro es extremadamente puntual" le había escuchado decir, el primer día de clases, a Jaime Abello, factotum de la Fundación Nuevo Periodismo. Y yo estaba -en estado calamitoso- en paños menores, a ocho pisos de distancia y diez minutos de retraso de la entrevista a solas que tanto había deseado desde que me postulé un mes y medio antes entre tantos colegas del continente. Al tacho toda la reputación de cumplidor de la que me jactaba.
Telefoneo a su habitación, presuponiendo un fracaso como castigo, pero al escuchar su voz frágil no me animo y miento: "Maestro, estaba esperando su llamada. ¿Puedo subir?".
Tras recibir su asentimiento y avergonzado por la cobarde salida, me visto en cuestión de segundos –parodiando a Clark Kent- y vuelo hacia su piso, usando obviamente el ascensor que se niega una y otra vez a llegar a ese nivel, donde ya es posible otear el Río de la Plata por encima del estadio Luna Park. Bajé desesperado a la recepción y me entero que el acceso a su suite debía ser autorizado y el ingreso franqueado por una tarjeta cifrada en manos de un funcionario responsable. Al tercer intento la puerta da paso directamente a una habitación iluminada en forma indirecta, con mesas recargadas de libros y apuntes ordenados caóticamente, tal como Kapuscinski cuenta en sus libros que hace para humanizar los hoteles en que pasa buena parte de sus giras.
"Este libro lo escribí yo" le dije para su asombro 48 horas antes, cuando por primera vez en la vida caí en la debilidad de entregarle a alguien una obra para que me la dedicara. Al abrir mi hipersubrayada, además de supergarabateada edición de "Ebano", comprendió al vuelo lo que quise decir y me contestó con una sonrisa: "Marx decía y hacía lo mismo". Es que el lector hace así suya la obra.
Este mediodía, la docena de seleccionados le devolvimos tantas dedicatorias, que soportaba escribir con estoicismo al terminar las sesiones, firmándole la camisa blanca, como se acostumbra el último día de clases a quien termina la escuela. Con la felicidad de un niño y la bonomía de un abuelo disfrutó ser epicentro de un tornado de periodistas que le escribían simultáneamente por la espalda, hombros y pecho. "Al emperador del periodismo no cínico" se me ocurrió dedicarle.
Aquel viernes 11 de octubre de 2002, al término de una semana de debates auspiciados por la FNPI, don Ryszard me otorgó la anhelada entrevista exclusiva, adjetivo tan caro a nuestra veleidosa profesión. Mirándolo de cerca, sentados en sofás contiguos, me doy cuenta que está cansado. Y prueba de ello fue que esa noche no iría a la "última cena" con sus discípulos.
"Me han explotado bastante" exhala fatigado en medio de una sonrisa. Viene de una gira de investigación, conferencias, seminarios y entrevistas por Nueva York, Ciudad de México, Buenos Aires y todavía le faltaba Sao Paulo, sabiendo que en cada escala muchos pretenderán "su exclusiva" y que sólo llegaría a Varsovia para Navidad, con el fin de aislarse a escribir, a partir del diálogo profundo mantenido con antropólogos y filósofos con los que se reunió.
Con su tradición de recoger cien páginas de datos "para escribir una página" y acostumbrado "a leer 200 libros antes de escribir otro", volverá a Polonia, aunque Pinsk -su aldea natal- sea de Bielorrusia, desde que Hitler y Stalin se repartieran el suelo polaco a fines de los treinta.
En tiempos de censura del régimen comunista, se refugió en la lejanía de la "soledad del corresponsal" para escribir desde Afganistán en 1956, pasando por la descolonización africana en los sesenta, Latinoamérica en los setenta, la revolución de Khomeini en Irán y la crisis de los rehenes norteamericanos a principios de los ochenta, o los confines de la URSS en crisis de los tempranos noventa.
Con tantas guerras o levantamientos en su currículum, en cuatro de los cuales estuvo a punto de ser ejecutado, la preocupación de un Kapuscinski de tono cansado, aunque sin perder la ternura y el buen humor, es la de nuevas generaciones de periodistas en multimedios globales que se fusionan en holdings, cuyos propietarios no provienen de la prensa ni entienden la información.
He aquí la entrevista en bruto publicada por el servicio mundial Artgos el 1 de mayo de 2003, reproducido por los diarios Reforma de México, El Comercio de Perú y La Prensa Literaria de Nicaragua.

Con Ryszard Kapuscinski,
premio Príncipe de Asturias:
"La condena global a una única versión"
por Carlos Montero, agencia Artgos (mayo 2003)


PREGUNTA: ¿Cuáles son los nuevos desafíos del complejo de los medios y el periodismo en el
comienzo de este nuevo milenio?

RESPUESTA: Son problemas muy serios, muy importantes, en cierto sentido nuevos, en que
todavía no sabemos muy bien como afrontarlos. El problema es que con el desarrollo tecnológico, en vista del progreso en el campo de la comunicación y con una enorme concentración de capital invertido en el mundo de los medios, observamos una creciente centralización de los centros desde los cuales se distribuye la noticia
sobre el mundo. Esto genera el problema de unificación de los medios, crea la situación en que prácticamente los oyentes y los lectores no tienen posibilidad de encontrar fuentes alternativas. Están condenados a una sola versión y aun solo grupo de noticias que se distribuyen sin ninguna posibilidad de escoger entre diferentes fuentes de información, porque esa diferencia existe en grado muy pequeña. Y esa unificación del mundo de los medios resulta en una unificación de las noticias y de los métodos por los cuales se presenta el cuadro de los mundos. Eso empobrece y limita mucho nuestras posibilidades de tener un cuadro de acontecimientos variado y limita mucho nuestras posibilidades de escoger la versión de la situación que nos parece más profunda.

P: Desde la perspectiva del denominado Nuevo Periodismo, Tom Wolfe dice en su libro "El Periodismo Canalla..." que el exceso de información o cantidad abrupta de información que emiten los medios real-time y los medios actuales a veces tiene el mismo efecto de desinformación sobre la población –que no tiene tiempo de digerirla- que el que tenía la censurada agencia TASS en la antigua Unión Soviética, que usted recorre en "El Imperio". ¿A veces se peca por exceso y a veces por ausencia o manipulación? ¿Esa promesa de un mundo permanentemente conectado es real o su experiencia en varios continentes es que conviven en un lado la carencia y en otro con la saturación?

R: Tenemos una situación muy diferente en nuestro planeta, desde ese punto de vista. Yo personalmente, conozco lugares en que no hay problema de exceso de
información, porque no llega casi ninguna información. Hay todavía, no olvidemos, algunos países en los cuales prácticamente no existe prensa en sentido europeo. Y
en donde la televisión trabaja unas tres o cuatro horas diarias, y proyectan solamente unos advertisements que no tienen nada que ver con noticiarios ni información alguna. Entonces, la situación es muy variada y no creemos en esto que todo el mundo está saturado de noticias e informaciones. Eso no es verdad. De eso
sólo podemos hablar si se habla de países altamente desarrollados, de altas tecnologías de comunicación que estén al alcance de los ciudadanos. Pero hay terrenos muy grandes, países grandes, que no tienen mucha información. Tomemos varios países de Africa que yo conozco bien y que no hay prensa escrito, ni
televisión llega o muy poca. Vivimos en países de mundos distintos. En lo que se refiere Tom Wolfe, tiene razón. Claro que el mecanismo de saturación de informaciones que existe en países altamente desarrollados, tiene el mismo efecto en realidad que la censura burocrática en países comunistas. Esa censura se
basa en la falta de información. Nuestra capacidad de absorber las informaciones está limitada, es una frontera en la cual una masa de información no jerarquizada,
caótica y superficial, que viene, crea la confusión en nuestra mente y una visión del mundo completamente incomprensible, caótica y desordenada, quedando como efecto una situación igualmente indefensa, igualmente subinformada, que como fue en los países de censura comunista.

P: Complicando las posibilidades de incidencia del periodista, sometido ya a la avalancha global de multimedios noticiosos que se fusionan con otros dedicados al entretenimiento, el urbanista y filósofo francés Paul Virilio se refiere explícitamente en algunos de sus libros -como "La Velocidad de la Liberación" o
"Cybermundo: una polítitica suicida"- a la aceleración en la transmisión de informaciones que comporta parte intrínseca de la competencia de los medios. ¿Cuánto se arriesga a perder del contexto, los antecedentes o proyecciones, de una hecho o acto cuando lo que cuenta es el eterno presente del mensaje que parte y llega instantáneamente? ¿Qué desafíos implica este sistema para el comunicador en materia de darle sentido a la información que está entregando permanentemente al
público?

R: Esas consecuencias son muy serias, porque el problema de la velocidad de la información implica problemas de superficialidad de la información. Tenemos un montón de informaciones muy cortas, muy desvinculadas, muy privadas de contexto, y que no llevan ninguna explicación, ningún background, lo que no nos permite entender lo que pasa. Y si recibimos una corta información, de una sentencia (frase), que en un país africano un coronel tal y tal derribó un gobierno por un
golpe de Estado y asumió un gobierno militar. ¿Qué sabemos de esa información? No sabemos dónde está ese país, qué importancia ese país tiene, qué importancia tiene ese evento... no sabemos nada. Sabemos puros hechos o nombres que no nos dicen nada, que no podemos vincular con ninguna situación ni cultura. Prácticamente, esa información no deja ninguna huella en nuestra mente ni en nuestra memoria. Y no nos
permite entender mejor el mundo que nos rodea, porque está completamente desvinculada de cualquier contexto que podamos entender y que nos permitiría comprender la situación.

P: Usted habla del presente de la sociedad global de la información, en el mismo sentido que lo hace en varias obras Armand Mattelart, en la línea de la Universidad
de París VIII. Frente a sus análisis críticos, ¿cree que hay alguna posibilidad futura que vayamos a una sociedad mundial más democrática o a una sociedad aristocrática a lo ateniense? ¿Hay alguna posibilidad de utilizar virtudes de esta sociedad global de la información para que el ser humano concreto se vea beneficiado?

R: Creo que vivimos una situación más bien compleja en el mundo. Por un lado, hay una tendencia de todas sus fuerzas políticas de declararse que están en pro de la
democracia: es una moda política de llamarse democráticos y de prometer soluciones democráticas. Pero, al mismo tiempo, están las tendencias subterráneas de tipo autoritario, pero oscuro autoritarismo encubierto, que trabajan en contra de las reales virtudes de la democracia. Vivimos en un mundo en que las decisiones más importantes de este planeta se están tomando por instituciones y poderes que no son democráticamente elegidos. Por ejemplo, cualquier tipo de organización como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Nosotros no tenemos ninguna influencia sobre la composición de ese gremio o sus políticas, porque ellos no son elegidos por nosotros y no consultan sus decisiones con ninguna sociedad o público. Entonces, esa situación contraria a lo que entendemos radicionalmente como democracia, orden o sistema democrático. Y como esos ejemplos tenemos muchos otros. En suma, quiere decir que la democracia es un sistema que no es dado de una vez para siempre, que es un sistema por el que hay que luchar para que esté vigente y vigilar el comportamiento de varias instituciones y poderes que utilizan solamente el ámbito democrático para llevar a cabo sus políticas, que se crean y se forman en un ambiente lejano a la democracia.

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Uruguay-España-Premios 2003
Kapuscinski, premio Príncipe de Asturias, "un referente ético del periodismo"
Por Uncas Fernández

MONTEVIDEO, Abr 30 (AFP) - El polaco Ryszard Kapuscinski "es un refente ético del periodismo que no quiere ver desde el balcón a las sociedades de las que informa", aseguró a la AFP el periodista uruguayo Carlos Montero, especializado en la obra del escritor galardonado este miércoles en España con el premio Príncipe de Asturias.
Montero, editor regional del servicio de información vía electrónico Síntesis Mercosur (sintesis.org), prepara un libro que será un diccionario de las máximas, definiciones, pensamientos y conclusiones más importantes del periodista polaco.
Según Montero, Kapuscinski "sostiene que no se puede escribir sobre le gente con la que no se ha convivido" y "no cree en los periodistas europeos que se quedan en hoteles o en barrios altos" para escribir de los países a los que los envían.
"En su opinión no existe la visión totalizadora, sino que es partidario de las pequeñas historias, porque prefiere reflejar el todo mediante gotas, es partidario de reflejar el todo a través de pequeñas retazos de la historia", recordó el periodista uruguayo.
Montero destacó que el periodista polaco, que recibirá el premio concedido por la Fundación Príncipe de Asturias en el próximo otoño boreal, "es un gran crítico de la actitud cínica de los periodistas, como en el caso de los camarógrafos que acomodan las tomas de un fusilamiento".
Sobre la contribución de Kapuscinski al periodismo, dijo que "ha generado una reflexión y una crítica a los medios, más interesados en este nuevo milenio en el negocio, integrados a multimedias donde la noticia es la menor parte del producto, porque priorizan 'lo que se vende' a la infomación".
Ha criticado también la actitud de "manada" de los medios de comunicación, en dedicarse en forma conjunta "a pocos temas", con excesivo flujo de información sobre pocos asuntos, lo que equivaldría, en la óptica de Kapuscinski, a una censura sobre el resto.
El laureado periodista nació en 1932 en territorio polaco que pertenece hoy a Bielorrusia, fue corresponsal de agencias de prensa en Africa, Asia y América Latina entre 1959 y 1981, y "es uno de los mejores reporteros del mundo" según la Fundación Príncipe de Asturias.
El escritor polaco, autor de 19 libros traducidos a más de 30 idiomas, "ha sido durante medio siglo un modelo de periodista independiente", proclamó la fundación.
Ha sido considerado el escritor y novelista "vivo más importante para mí" por el escritor estadounidense Paul Auster, y es llamado "maestro" por el Premio Nobel de literatura, el colombiano Gabriel García Márquez.
Cada uno de los Premios Príncipe de Asturias, otorgados por primera vez en 1981, está dotado de 50.000 euros y una escultura creada y donada expresamente por el artista español Joan Miró.
UF

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(((((((24 de enero de 2007, en LA MATINAL de RADIO NEDERLAND))))

Murió Ryszard Kapuscinski, el maestro

del gran reportaje en zonas de riesgo

por Carlos Montero, para Radio Nederland

Con tres cuartos de siglo a cuestas que cumpliría el próximo 4 de marzo, con medio siglo como corresponsal que le granjeó el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación en 2003 y habiendo arañado el Premio Nobel de Literatura los últimos tres años, en la madrugada de este 24 de enero falleció el gran reportero polaco Ryszard Kapuscinski, tras ser operado el pasado sábado.

Quienes le conocimos y nos tocó estudiar con él, becados por la fundación del Nobel Gabriel García Márquez, podríamos sintetizar mejor la noticia con la lacónica frase: "se fue el maestro", más allá que los hombres de letras dirán hoy con razón que murió el mayor reportero en zonas de riesgo de la segunda mitad del siglo XX, un escritor apegado a la poética del fragmento, un cronista que se negaba a escribir de aquellos con quienes no había vivido su tragedia.

Kapuscinski nació en Pinsk, que en 1932 era Polonia pero hoy es Bielorrusia, y aunque se licenció en Historia, porque el régimen pro soviético no le permitió estudiar Filosofía, su permanente deambular desde su primer destino en India y China, no lo marcó tanto como su recorrido por Africa, emitiendo telegramas para la Agencia Polaca de Noticias (PAP) desde perdidas aldeas donde se jugaba la descolonización, lo que refleja en su libro "Ebano", sino también estuvo en América Latina en Chile y Centroamérica cubriendo la "Guerra del Fútbol" en 1969 entre Honduras y El Salvador.

Nadie diría que ese hombre humilde en el trato y cuidadoso en sus palabras en voz baja hablaba ruso, polaco, inglés, español, francés y portugués. Sin perder el diálogo mirando a los ojos, nos decía que debía leer cien páginas al menos antes de escribir una y leer doscientos libros para escribir uno. Más de veinte libros, once de los cuales están en castellano gracias a editorial ANAGRAMA. Incluye sus experiencias en "Un Día Más con Vida" (1975) sobre la caída de Portugal en Angola, la de El Sha (1987) de Irán, El Emperador (1989) Haile Selassie en Etiopía y la ex URSS en Imperio (1994) viajando de Vladivostok en el Pacífico hasta San Petersburgo en el Báltico en el transiberiano.

Sin embargo, ningún libro le define mejor que su testamento publicado en el último año, "Viajes con Heródoto" (2006) donde traza paralelos entre la vida del periodista y del historiador, para asumir también los paralelos entre su vida y la del primer gran historiador griego. Sus reflexiones filosóficas sueltas, pero bien hilvanadas, están en seis libros titulados "Lapidarium"; su ética está resumida en el título de "Los cínicos no sirven para este oficio" (2002) y aquellas clases inolvidables que recibimos en 2002 están condensadas en "Los cinco sentidos del periodista" (2004) del Fonde de Cultura Económica.

Kapuscinski, convencido de que la totalidad sólo existe en teoría, prefiere describir mediante tomas parciales a la realidad multidimensional, en vez de pulcras panorámicas textuales, lo que exige a su lector evitar la pasividad y aplicar la inteligencia para integrar el cuadro según su propio esquema.

Aunque estuvimos en su hogar en Varsovia, dialogando con su esposa mientras él viajaba por el interior polaco, en noviembre de 2004, sólo pudimos entrevistarlo para Radio Nederland una vez, dos años antes, cuando este denominado "periodista del segundo mundo", don Ryszard Kapuscinski –tras cubrir 27 revoluciones y estar cuatro veces a punto de ser ejecutado- nos advirtió sobre la acumulación de noticias sin contexto y en eterno presente, a las que igualó en su efecto con la censura de las agencias comunistas.

(( Grabación de la entrevista reproducida en APENDICE I, que puede ser escuchada en Podcast en www.masalladelasfronteras.com de Frecuencia Cero de México y en Sala de Prensa de México http://saladeprensa.blogspot.com ))

Para Radio Nederland, fue Carlos Montero, reportando la muerte del maestro polaco del gran reportaje periodístico, Ryszard Kapuscinski, a quien jamás podremos olvidar, enseñando apenas con el silencio de su calidez que el ser humano y la peripecia en el mundo no pueden ser abordados de manera cínica, en un gremio de corresponsales donde él encontraba que también había gente de la peor calaña.


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75 años de Kapuscinski y su

obra pendiente sobre América

por Carlos Montero, desde Montevideo, para revista CONTRAPUNTO

4 de marzo de 1932- 4 de marzo de 2007 ( www.contrapunto.com.ec )

El gran reportero y escritor Ryszard Kapuscinski -Premio Príncipe de Asturias de Comunicación 2003 y casi Premio Nobel de Literatura 2006, por medio siglo de coberturas convertido en libros de crónica- esta semana cumpliría 75 años, sus bodas de diamante con el tercer y cuarto mundos, si 39 días antes no hubiera muerto de cáncer en su Polonia natal.

Mi mente retorna allí, imaginando lo que sentiría este domingo 4 de marzo aquella mujer que tanto se parecía a él y hallé en su casa de la angostísima calle Prokuratovska, plena de cercas y transparentes, a 10 minutos de la ciudad vieja de Varsovia. La misma que pasó 50 semanas sin hablar con su marido, corresponsal perdido por alguno de las agujeros negros del Africa profunda, me atendió en perfecto español y con los modales provincianamente románticos que el maestro reconocía en sus compatriotas. Era probable que esta segunda lengua la aprendieran juntos a fin de los 60 durante sus viajes de Chile a Centroamérica.

La conocí en su hogar, el Día de todos los Santos de 2004, ese tradicional 1 de noviembre que la muy católica población polaca –dicen que en un 90%- dedica a poblar cementerios cristianos y judíos, lo que inunda avenidas y obliga a los autos a marchar a ritmo de hombre… o de mujer. No contengo el impulso de desempolvar la agenda y llamarla a su hogar con el prefijo (004822) 825xxxx para saber de ella, la que no aparece en las reseñas bibliográficas como el libro que hace 5 años don Ryszard preparaba sobre Latinoamérica.

Tras el tono de libre y la espera, el impacto. La voz de Kapuscinski, el periodista nacido en 1932 en Pinsk (hoy Bielorrusia), que cubrió las famosas 27 revoluciones y estuvo cuatro veces a punto de ser ejecutado como repiten las gacetillas de las librerías en veinte idiomas, emanó diáfana -océano de por medio- dando la bienvenida en polaco y pidiendo que dejen el mensaje o fax, vía el nada milagroso mecanismo de la contestadora automática.

Está claro que ella no borrará ese recuerdo registrado, aunque más no sea electrónicamente. Muy inhibido, le grabo mi agradecimiento (a su compañera) por todo lo que hizo por quien tanto significó para los corresponsales y, en particular, a los doce que pudimos estudiar con él en 2002 becados por la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano, presidida por Gabriel García Márquez y dirigida por Jaime Abello, en la sede de la Fundación Proa. El Nobel colombiano le llamaba "maestro" y éste dictó taller –con vista a la Boca- para FNPI.

Aquel año, Kapuscinski venía en extenuante gira desde EEUU y México a Sudamérica, donde en Argentina y Brasil procuraba contactar sociólogos y antropólogos, llenando sofá, escritorio y mesas de luz de su aislada habitación del Hotel de los Inmigrantes de Buenos Aires –donde le entrevistamos para la agencia France Presse- con libros nuevos y de anticuarios para actualizarse sobre la evolución de América Latina, desde el 1969 en que cubrió la Guerra del Fútbol de Honduras y El Salvador o los cambios en Chile con Allende.

A su paso por México DF, la publicación Cambio tuvo la brillante idea de denominar a su entrevistado central como "Crítico del Segundo Mundo" (Cambio, pág. 48, 29/09/02) pues, aunque cubría desde 1955 para explicar a los europeos la descolonización de Asia, Africa y América Latina, lo hacía desde la perspectiva no-europeocéntrica del segundo mundo que bordeaba en el Hemisferio Norte a Europa Occidental de atrás de la Cortina de Hierro.

"Bienvenido al Primer Mundo" le digo, cuando la puerta del ascensor se abre en el subsuelo del hotel, lugar de desayuno, y me doy de bruces con un hombre que tiene la cara idéntica a las contratapas de seis libros que leí para clasificar al curso entre 178 colegas de América. El maestro llevaba un plato para servirse y se detuvo sonriendo; pensaba que era una ironía sobre Argentina. Pero no, me expliqué, esa mañana los diarios europeos anunciaban que Polonia fue aceptada entre los 10 países que entrarían a Unión Europea en mayo de 2004.

El Fondo de Cultura Económica resumió aquel taller en una edición de mil ejemplares que regaló bajo el título "Los cinco sentidos del periodista: estar, ver, oír, compartir, pensar" (2003). Pero, hoy, once de sus obras están en castellano gracias a Jorge Herralde, director de editorial ANAGRAMA de Barcelona, y a su intérprete especializada Agata Orzeszek.

En Barcelona, en la sede de la calle Pedró de la Creu 58, Herralde me recibe en su austero despacho con amplio ventanal y me regala el recién traducido Lapidarium IV (2003), que tiene seis tomos en polaco. Kapuscinski lo inicia con una cita latinoamericana: "Creo que el fragmento es la forma que mejor refleja esta realidad en movimiento que vivimos y que somos (…). Un libro, un texto, es un tejido de relaciones" parafrasea a Octavio Paz.

Con más de dos mil libros con los que construyó la editorial catalana de referencia en ensayo, crónica y narrativa, el director me cuenta el autocontrol que debe ejercer para refrenar sus impulsos y entusiasmos por publicar textos que valen la pena pero tienen menos público. "Cuando comencé a publicar a Kapuscinski tardaba diez años en sacar la segunda edición de uno de sus libros. Después que ganó el (premio) Príncipe de Asturias lo pude hacer en cuatro meses" me confiesa en alusión al existismo del público en español.

Esa poética del fragmento, que tanto caracterizó al maestro polaco del reportaje, sin duda reside como tesoro en docena de libros no traducidos, centenares de columnas fuera de toda antología y miles de apuntes no publicados antes de su muerte del miércoles 24 de enero a la madrugada, tras ser operado el sábado anterior. Y no se sabe el grado de culminación de su borrador u original de la obra sobre nuestro continente, pues el escritor era fiel a su regla media de leer cien páginas para escribir una y leer doscientos libros para hacer otro.

El mayor reportero en zonas de riesgo, cronista que se negaba a escribir de aquellos con quienes no había vivido y que hizo testamento en "Viajes con Heródoto" (2006), demostró cómo el ejercicio periodístico permite extraer de la Historia, vivida en presente, aquellas conclusiones que no pudo aprender de la Filosofía, prohibida académicamente pues pensar era un fenómeno sospechoso para los dos imperios que dominaron Polonia el último siglo

Tampoco campeaba la democracia en la mayoría de los países que le tocó cubrir, con su cuidadoso hablar en polaco, ruso, inglés, español, francés y portugués, en Angola "Un Día Más con Vida" (1975), en Irán "El Sha" (1987), Etiopía "El Emperador" (1989) o la ex URSS "Imperio" (1994). "Los cínicos no sirven para este oficio" (2002) resume tres charlas en Europa donde predica el respeto por la sociedad y el ser humano que el corresponsal cubre, sin mirar con desprecio desde el balcón de un hotel europeo a la comunidad local.

La última vez que nos vimos, me habló de la otra fragmentación –no la humilde que inspiraba su poética desconfiada de que una persona finita pudiera expresar la totalidad sino la soberbia de los poderosos multimedios- alarmado por "un montón de informaciones muy cortas, muy desvinculadas, muy privadas de contexto, y que no llevan ninguna explicación, ningún background, lo que no nos permite entender lo que pasa. Y si recibimos una corta información, de una frase, que en un país africano un coronel tal y tal derribó un gobierno por un golpe de Estado y asumió un gobierno militar. ¿Qué sabemos de esa información? No sabemos dónde está ese país y qué importancia ese evento tiene. No sabemos nada".

En nuestra entrevista despedida, luego que le firmamos su camisa como a escolar que termina las clases y él nos firmó sus libros, lamentó que "sabemos puros hechos o nombres que no nos dicen nada, que no podemos vincular con ninguna situación ni cultura. Esa información no deja ninguna huella en nuestra mente ni memoria. Y no nos permite entender mejor el mundo que nos rodea, porque está completamente desvinculada de cualquier contexto que podamos entender y que nos permitiría comprender la situación".



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Carlos Daniel Montero Gaguine
Corresponsal Mercosur RADIO NEDERLAND y revista MERCADO
Coordinador Corresponsales RADIO URUGUAY
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