viernes, 18 de abril de 2008

Operación estratégica de EE.UU. contra Venezuela

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La ofensiva de Estados Unidos contra el gobierno de Venezuela es, a fin de cuentas, una operación estratégica que afecta a todos los países latinoamericanos. Independientemente de la saña con la que Washington ha decidido hostigar y cercar a Hugo Chávez, sus propósitos no se detienen incluso ante la promoción de una guerra regional, como lo acaba de demostrar la reciente crisis andina.

Así lo plantean analistas y académicos convocados por el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI), un organismo no gubernamental de análisis, estudio y reflexión, con sede en la ciudad de México.

Los expertos del CLAEI señalan que, antes de que estallara la crisis andina, cuya rápida solución se debió en buena medida a la actitud conciliadora y sensata del propio Chávez y a los buenos oficios, ejercidos con ejemplar discreción, del Presidente de México, Felipe Calderón y del líder cubano Fidel Castro, Washington, a través del Departamento de Estado, había puesto en marcha una nueva estrategia dentro de Venezuela para desestabilizar al gobierno.

Los operadores estadounidenses han recurrido a organizaciones no gubernamentales y religiosas para imprimir una nueva dinámica a su ofensiva contra Chávez, ahora en pos de una penetración cultural, social e ideológica, que convoque a los representantes de la oposición, principalmente en las áreas de mayor pobreza y marginación dentro del país.

El énfasis está dirigido a dividir al pueblo y hacerlo dudar de la necesidad y la conveniencia de las reformas impulsadas por el gobierno, en particular aquellas consideradas como radicales.

Con recursos proporcionados principalmente por medio de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID, por sus siglas en inglés) del gobierno estadounidense y de algunas ONG de ese mismo país, se distribuye dinero lo mismo entre las ONG venezolanas, que directamente a comunidades marginadas. Un grupo de misioneros mormones –cuyos efectivos se estiman en más de 200--, que llegó a Venezuela en 2005, procedente de Estados Unidos, ha sido uno de los más activos en esta campaña, que a la par que entrega dólares, intenta desacreditar al gobierno de Chávez.

Cabe resaltar asimismo la presencia en diferentes regiones de Venezuela, cuya importancia crece día con día, de una ONG poco conocida fuera del país, Liderazgo y Visión, encabezada por Gerver Torres, un personaje ubicuo e influyente, enconado adversario de Chávez, quien durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez encabezó el ahora desaparecido Fondo Venezolano de Inversiones (FVI) y fue representante de Venezuela ante la OPEP y el FMI.

Liderazgo y Visión participó activamente en el intento de golpe contra Chávez en 2002 y actualmente recibe una sustanciosa ayuda financiera estadounidense, que le ha permitido, además de mantener sin restricciones su programa nacional de "formación de nuevos líderes" y ocupar varios inmuebles costosos y muy bien equipados, editar un libro, "Un sueño para Venezuela", del cual afirman que se han distribuido por lo menos 750 mil ejemplares, con énfasis en las áreas de mayor pobreza.

Para tener una idea de la capacidad económica de Liderazgo y Visión, subrayan los expertos del CLAEI, basta con pasar una rápida revista a sus actividades durante 2007: dos mil foros de discusión política en los 17 estados del país; eventos diversos en 200 sedes; invitación a visitar la sede central de la ONG, para más de 200 mil venezolanos. El financiamiento estadounidense que reciben Torres y su grupo, se canaliza primordialmente por medio del Banco Venezolano de Crédito.

Torres y Liderazgo y Visión no ocultan su objetivo final: movilizar a la sociedad civil contra el gobierno de Chávez y debilitar el papel del Estado. Los medios de comunicación venezolanos han dado a conocer que Estados Unidos financia muchos programas en Venezuela, con el propósito de penetrar en aquellos núcleos de la población que apoyan a Chávez.

Es interesante hacer notar que todas las ONG venezolanas que tienen el visto bueno de Washington, coinciden en su crítica a Chávez, acusándolo de las dificultades económicas del país, de la escasez de algunos alimentos, de la corrupción, etc.

En su momento, responsabilizaron asimismo al presidente de una posible guerra entre Ecuador y Colombia; pero cuando la etapa más riesgosa de la crisis andina fue resuelta en la cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo, con una decisiva intervención pacificadora de Chávez, tuvieron que modificar sobre la marcha sus falaces argumentos.

Mientras tanto, la atención principal de Liderazgo y Visión y otras ONG venezolanas alineadas con Washington, explican los especialistas del CLAEI, se enfoca sobre un distrito del área metropolitana de Caracas, Petare, donde vive más de un millón de personas. La AID financia un proyecto para preparar cuadros de activistas políticos que trabajen directamente en los consejos comunales; y las tareas de dichos cuadros son reforzadas por una radiodifusora que, financiada asimismo por la AID, difunde mañana, tarde y noche, una agresiva propaganda antigubernamental.

La oposición venezolana tiene puestas sus esperanzas durante 2008, en los fondos que el Congreso estadounidense aprobó, para ser transferidos a Venezuela, a la campaña antichavista, por medio de la AID. Se trata de tres mil 600 millones de dólares que, esperan en Washington, bastarán para incendiar a Venezuela.

Ante este panorama interno y el espectro de una guerra regional, los expertos del CLAEI hacen un llamado a la comunidad latinoamericana, para defender a los gobiernos que siguen un camino independiente y buscan alejarse de la hegemonía que pretende imponer Washington. Ni desestabilización interna, seguida de golpe militar, como se intentó en Venezuela en 2002 y se llevó a cabo exitosamente, por ejemplo, en Chile en 1973; ni golpes de mano, como los de Panamá o Granada. Mucho menos, una guerra latinoamericana que selle con sangre los sueños imperiales de Estados Unidos.

Fuente: Visionesalternativas

Publicado: 18 de marzo de 2008