martes, 26 de febrero de 2008

Juguetes peligrosos

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Mónica Beatríz Sánchez

Profesora y Licenciada en Ciencias de la Educación
Escuela de Nivel Terciario (Formación Docente)

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JUGUETES PELIGROSOS…
Por Mónica B. Sánchez

(Prof. / Lic. Ciencias de la Educación, Rep. Arg. Miembro IPA (Asociación Internacional por el Derecho del Niño a Jugar). Trayectoria en Latinoamérica y España).

LA CONTROVERSIA CON CHINA

Durante el mes de agosto de 2007 fueron retirados del mercado lúdico estadounidense casi 20 millones de juguetes de fabricación china con amenazantes características: se produjeron alertas ante posible ingesta de pequeños imanes presentes en muñecos de Batman, Barbie, Diggie Day Care, One Piece y Polly Pocket, cuya fabricación data desde el inicio de 2002 y hasta principios de 2007.

La situación implica también a coches promovidos en la película Cars que presentan inusitados revestimientos de pintura conteniendo sustancias altamente tóxicas. Este último caso se extiende a juguetes de la línea Fisher Price. Los problemas de inseguridad citados refieren a la empresa Mattel, mayor fabricante de juguetes en el mundo entero.

…Una peligrosa compañía para niñas y niños, que ajenos a semejante asunto, se valen del tacto y el contacto apelando a todos los sentidos para incorporar los objetos a sus vidas cotidianas.

Amén de inmorales consecuencias y en medio de un suicidio, críticas y juicios ganados, pérdidas monetarias cuantiosas, daños empresarios y excusas a granel, los juguetes en cuestión no tardaron en desaparecer de los lugares de venta al público. Se garantiza desde la industria ofensora y los intermediarios distribuidores que la situación ha sido superada previéndose nuevos retiros, que hay más controles de seguridad y todo volverá a la normalidad.

En el mes de noviembre, a tres meses de aquella noticia, vuelve a aparecer el fantasma de la poca garantía por lo que se ofrece en los comercios del ramo juguetero: alertados desde EEUU y Australia, en España fueron detectados más juguetes y juegos que, además de su fácil ingesta por el tamaño, estaban siendo analizados por expertos a fin de establecer posible toxicidad. Hasta aquí, la secuencia de acontecimientos y su correspondiente conocimiento público.

Los productos retirados del mercado español son Aqua dots, de Spin Master, y Bindeez, de Moose Enterprise. Ambos están fabricados en China y son distribuidos en España, entre otros, por Toys’rus, Hasbro y Giochi Preziosi. Y hasta los fabricantes informaron ya a través de sus páginas Web la suspensión en la comercialización de los productos.
Riesgo inminente.
Se destaca que a la detección le siguen sincronizadas acciones en consecuencia para dar continuidad al retiro de la venta de los juguetes “non santos”. La globalización facilita que la nueva recorra el mundo y cada mercado comprador se alerte, generando sus propias estrategias…hasta la próxima ocasión.

Parecería ser que no hubiera forma de controlar anticipando para prevenir y evitar cuando de abaratar costos se trata.
Sin embargo, en algún lugar del mundo niño debe haber sitio para ubicar acciones preventivas que dejen menos espacio a las manipulaciones curativas.


¿JUGAR O NO JUGAR?... ESA ES LA CUESTIÓN

Jugar en la niñez es cuestión vital como nutrirse de aire, agua, alimentos y amor para lograr un sano desarrollo en el sentido del desenvolvimiento propiamente humano.
El juego posee intenciones formativas en torno a la construcción de la moral y al desarrollo del conocimiento (lógico matemático, físico, social), mencionando sólo algunas adquisiciones en proceso que conlleva el ejercicio citado.

Innecesario ser profesional o especializado en alguna disciplina para valorar lo que parece perderse cada vez que infancia es sinónimo de símil adulto, emulando épocas en que no tenía status ser niño.
Basta la sensibilidad, algún tiempo disponible y cierta nostalgia recordando edades lejanas - valiosas huellas que forjan la personalidad – para reconocer su importancia cuando sólo se piensa en jugar, tiempo vivido como eterno mientras dura el juego, y escaso al terminarlo involuntariamente ante el pedido del adulto.

Los juguetes pueden ser buenos “compañeros” en las apasionantes travesías, aunque no imprescindibles: la capacidad lúdica se manifiesta a través de acciones que sólo necesitan del jugador para su expresión espontánea.

Evolutivamente el objeto lúdico por excelencia es el cuerpo, aproximándonos desde él y sin saberlo, a deslumbrantes descubrimientos y novedades.

Cualquier otro puede convertirse en juguete y tornarse en aquello que la realidad interior requiere que sea. Sin manufactura ni tecnología para que interese originalmente al jugador involucrado.

La poderosa atracción que ejerce el mercado es harto conocida, así como el deseo de posesión que genera en compradores totalmente seducidos o al menos convencidos de los dones ofrecidos.

El progreso puede, paradójicamente, regresarnos a las cavernas o arrojarnos a la nada, desposeídos: el juguete también es objeto absoluto de consumo, con un rol de control social que apunta a determinar qué “debemos” adquirir para que los niños sean más felices, estén a la moda como sus pares, y todos arribemos a una sensación de tranquilidad y plenitud. Ellos porque se entretienen. Nosotros, porque ellos están divertidos y ocupados.

Además de supervisar nuestras vidas determinando su elección, el mercado también puede modelar – cual medicamento capaz de sanar por un lado y enfermar por otro – aspectos vinculados a la salud infantil, exponiendo a los sujetos-niños-que consumen como si se tratara de muñecos inertes en ensayos de laboratorio.


LO TUYO ES TUYO Y LO MÍO... ¿TAMBIÉN?

…¿De quiénes depende lo sucedido? Siempre es posible identificar culpables que están allí, fuera de nuestro alcance. La industria podrá estar repleta de buenas intenciones pero de todas maneras las cifras publicadas son más que alarmantes y no resisten análisis favorable. La calidad de lo que se ofrece a los consumidores no puede negociarse, se trate de alimentos, medicamentos…o juguetes.

Pero ¡ojo!: somos los adultos a cargo de esos niños los que elegimos y decidimos qué comprar, regalar y poner en sus manos para jugar. No es necesario que todos sepamos cuál es el mejor juguete apelando a conocimientos especializados en Pedagogía o Psicología.

Desde la sensibilidad, la observación atenta y la asistencia diferenciada, sí somos quienes podemos potencialmente ofrecer alternativas más naturales - más comprometidas en cuanto a la presencia/acción que nos demandan - a sabiendas de que estamos promoviendo el respeto responsable por la vida y un futuro mejor.

(Fuentes: Diario Clarín, Sección El Mundo, R. A., 15/08/07; Servicio de Boletines Aula Infantil, Revista Virtual, Granada, España, 9/11/07)